Hoy ha sido un día largo
Y es que entre estudios, plazos de entrega y buscar trabajo, hago malabares para escribir lo que hago por aquí. Tengo que daros una noticia, ya que lo comenté en mi artículo del tecnoestrés: me llegó mi fantástico MP4.
Cuando lo recibí, me convertí en aquella niña pequeña que tanto anhelaba y soñaba: tocar botones, dejar lo táctil. Suena raro, ¿verdad? ¿Añorar tocar botones y lo táctil? Es fatiga de tecnología, básicamente.
Cada día utilizaba mi móvil como todas las personas, pero poner solo Spotify o cualquier app de música ya era una pereza para mí, solo abrir el móvil. Lo hacía cada vez que quería cambiar de canción, pero añoraba el hecho de no haber aplicaciones. Las aplicaciones son adictivas, pero añoraba toda esa parte de sentir y de escuchar sin mirar un móvil y sin mirar una aplicación con más estímulos.
Y así fue. Tenía ganas de contarlo, y es que aunque nuestro mundo está más complicado de lo que es, quería decirte que incluso yo, siendo una chica que casi nació con el móvil en la mano, reconozco que a veces echo de menos esa simplicidad.
Pero ojo, que esto también es lo típico
Por otro lado, no quiero decirte pero quizás esto sea lo típico, sabes, esto de la simplicidad, la sencillez, ir al campo, desconectar, meditar, comer bien, dormir bien, etc... Son hábitos y esto son hábitos habituales que puedes leer en cualquier blog, en cualquier corporate, o esos libros que tanto ayudan, al igual que psicología y utilizar referencias psicológicas para describir una situación o contextualizar o explicar ese motivo, tu propio motivo de justificación para no ser crítico con uno mismo.
Hablo de esto, porque aunque el tecnoestrés está a la orden del día, esto también lo es y es bidireccional. Y aunque los hábitos son buenos hábitos y “hay que hacerlo”, en el fondo existe una absurdidad de vender lo que a veces uno mismo justifica por aquello que uno no hace. Es como una incoherencia de la acción: yo estoy haciendo esto pero lo hago... en fin.
En cuanto a la fatiga del estrés, hay que hacer para ponerlo en práctica y no dejarlo en una mísera queja sin hacer.
Y aquí viene la verdad que duele
Todos hablamos de desconectar, pero ¿Cuántos lo hacemos de verdad? Mi MP4 no es pura imagen. Este ha sido mi hábito más simple: cuando siento esa saturación digital, lo saco y pulso play.
En PRL sabemos que las medidas preventivas deben ser reales y aplicables, no solo teoría bonita. Este es mi ejemplo personal: un hábito simple contra la fatiga tecnológica que todo/as sentimos alguna vez pero pocos afrontamos.
Por cierto, aquí te dejo el artículo anterior por si no sabes de lo que hablo de la fatiga digital.
Solo una cosa más: ¿Y tú qué haces cuando te satura lo digital? Cuéntame abajo ojalá saquemos más ideas prácticas para el próximo boletín.






