Hoy quiero hablarte de los riesgos psicosociales y cómo puedes aprender a gestionarlos en el trabajo. Aunque no todos los podrás controlar, también te digo.
Antes nada, si no sabes que son los riesgos psicosociales, te animo a escuchar mi post anterior, últimamente lo confundimos con salud mental.
Diferencia entre riesgos psicosociales y salud mental
Y después de esto. ¡Empecemos!
¿Cuáles son los 10 riesgos psicosociales más comunes?
Los principales riesgos psicosociales son: carga de trabajo excesiva, falta de control, ambigüedad de rol, conflictos interpersonales, falta de apoyo social, cultura organizacional negativa, inseguridad laboral, horarios inadecuados, exposición a violencia/acoso, y desajuste entre esfuerzo y recompensa.
Todos afectan directamente tu bienestar, rendimiento y motivación. Identificarlos permite actuar antes de que se vuelvan crónicos.
Los 10 riesgos psicosociales
1. Carga de trabajo excesiva
La carga de trabajo excesiva aparece cuando las demandas superan la capacidad o los recursos disponibles. Esto dispara el estrés y aumenta los errores y el agotamiento.
Cómo gestionarlo:
Priorizar tareas
Dividirlas en partes manejables
Comunicar límites realistas con tu responsable, si puedes claro
Documentar lo que realizas
2. Falta de control sobre el trabajo
No poder decidir cómo, cuándo o en qué orden realizar las tareas genera frustración.
Cómo gestionarlo:
Buscar espacios de autonomía
Negociar plazos
Aclarar expectativas con el equipo, si es que puedes claro
Proponer mejoras en procesos
3. Ambigüedad de rol
La falta de claridad sobre las funciones provoca inseguridad y dificulta la toma de decisiones.
Solución práctica:
Solicitar información clara sobre responsabilidades, objetivos y criterios de evaluación
Pedirlo por escrito
Aclarar con tu responsable qué espera de ti
4. Conflictos interpersonales
Las tensiones con compañeros o superiores afectan la motivación, el ambiente laboral y la salud emocional.
Prevención:
Fomentar la comunicación asertiva
Establecer límites
Recurrir a mediación cuando sea necesario
5. Falta de apoyo social
Sentirse solo ante un problema laboral aumenta la vulnerabilidad al estrés.
Claves:
Crear relaciones positivas
Apoyar y dejarse apoyar
Participar en equipos
Buscar referentes o mentores
6. Cultura organizacional negativa
Entornos donde predominan la presión excesiva, la desconfianza o la falta de reconocimiento incrementan los riesgos psicosociales.
Qué hacer:
Identificar señales tempranas
Tomar decisiones informadas sobre estrategias internas
Valorar si es posible cambiar el ambiente desde adentro
O decidir cambios de entorno si es necesario
7. Inseguridad laboral
La incertidumbre sobre el futuro del empleo genera ansiedad y preocupación continua.
Consejos:
Mantenerse actualizado
Informarse sobre cambios en la empresa
Reforzar la empleabilidad
8. Horarios y turnos inadecuados
Los turnos rotativos, las largas jornadas o el trabajo nocturno afectan directamente al descanso y a la salud.
Medidas:
Crear rutinas saludables
Priorizar el descanso
Dialogar con la empresa sobre reorganización cuando sea posible
9. Exposición a violencia o acoso
El acoso laboral o cualquier conducta hostil deja efectos prolongados en el bienestar y la confianza.
Acción necesaria:
Identificarlo a tiempo
Documentarlo
Utilizar los protocolos internos
Recurrir a recursos de apoyo
10. Desajuste entre esfuerzo y recompensa
Cuando el esfuerzo no se ve reflejado en reconocimiento, salario o crecimiento, aparece desmotivación y malestar.
Cómo afrontarlo:
Comunicar expectativas
Valorar metas alcanzadas
Negociar mejoras progresivas
Si no es posible negociar: tomar decisiones informadas
Cuidar los riesgos psicosociales es cuidar tu salud
Estos 10 factores influyen directamente en tu bienestar, tu rendimiento y tu motivación en el trabajo. Identificarlos permite actuar antes de que afecten gravemente a tu salud emocional y física.
Lo importante que entiendas
No todos estos riesgos los podrás controlar. Algunos dependen de decisiones organizacionales que escapan a tu mano.
Pero:
Identificarlos es el primer paso. Saber cuál es tu situación real te empodera. Algunas cosas sí puedes cambiar, aunque sea en pequeñas dosis. Otras requieren decisiones mayores (cambio de rol, empresa, etc.).
Lo que no puedes hacer es ignorarlos. Eso es lo que te quema.











